Ayer me dijeron que me estoy volviendo viejo por no querer tomarme un trago. Por un momento realmente me puse a pensar en que "sí, tal vez me estoy volviendo viejo", toda esa rebeldía de cuando una era "más joven" y uno solo por irse contra el sistema establecido (en este caso el sistema de normas del hogar) se mete la borrachera de la vida en un día entre semana. Luego me bajé de la nube y me dí cuenta quien era la persona que me recriminaba sobre mi supuesta vejez. Una amiga enajenada en alcohol (no en cantidad, sino que ya se pega dos vinos y esta hecha mierda), psicóloga, pseudo artísta, de esas que cree que hasta en el sonido de un pedo existe una cuestión filosófica. De esas que utiliza mucho eso de que le fluye y blablabla, y oculta toda su fragilidad e ignorancia tras una retórica metafísica. Abre un paréntesis aca para preguntar lo siguente: por qué los psicológos siempre son los más perturbados? (sin animo de ofender Cuber, pero es verdad).
Bueno, a la final el comentario de trascendental se me convirtió en berborrea de chumada así que no hizo daño a mi ego.
Fue toda una experiencia la noche de ayer. Desde que he decidido dejar de beber en exceso, hacer deporte, comer sano y todo eso que hacemos los viejos, como que las cosas se me han hecho un poco más claras, o simplemente sea que me he vuelto más objetivo ya que he dejado de tener el velo subjetivo del alcohol encima mio cuando interactuo por las noches en sociedad.
Me encontré en total actividad cultural, cosa que no suelo hacer ni de noche ni en con el círculo artístico de por aca.
De una exposición (me guardo mis comentarios sobre las obras) en la que lo que menos se hacía era ver las exposiciones y lo que más se hacía era tomar vino y hablar de todo menos de arte, terminé en un conciertazo de jazz en el que la banda hizo un cover jazzero de Orion de Metallica y de Raining Blood de Slayer. La música, top notch, la gente, una payasada. No se por qué, a pesar de que no tengo nada contra las drogas y la gente que las usa, siempre me jode cuando la gente utiliza la referencia del uso de drogas como si fuera una medalla. "Que bestia loco, me he jalado ya 3 gramos....jajaja...estoy hecho loco, loco, que loco, locazo", "enserio loco?!?!?, cruzate un chance de perica que yo también quiero", "nó, mejor vamos arriba a fumarnos un joint", "YO TENGO BASE SI QUIEREN!!!!" todos "QUE LOCO!!!!!!!!". Entre este tugurio de pendejos sintiéndose la última piña de Milagro yo me quedaba himnotizado con una colombiana (??) con un par de tetas que da ganas de ir a felicitarle al cirujano. La pobre, niña bien, vestida al último grito se bebía la cerveza de forma sospechosa mientras le quedaba viendo a su novio para irse de este lugar. La banda tocaba, pero la mayor parte de la gente conversaba tan alto que ni se le oia, sin embargo, todos de lo que conversaban es de cuan bestial era la banda que tocaba.
Si, puede que más que viejo me esté volviendo amargado, esa es una posibilidad. No por nada me decían "grocella" mis amigos en el Colegio. No era el ser humano más alegre, siempre tuve un cierto sentido del humor un poco ácido, pero en esa época si sonreía se me rompía la mandíbula del esfuerzo.
Sin embargo, ciertamente que me siento bien así. Luego de mi corto regreso a Salamanca y de probar de nuevo el estilo de vida salmantino lleno de alcoholes, estupidez, y hasta algunas incursiones inocentes en el vandalismo, llegué a cuestionar mi sanidad mental en el avión que me llevaba de regreso a Paris.
Creo que luego de ese viaje he desarrollado algún tipo de fobia a los aviones porque solo de pensar en que en algunos meses cruzaré el charco de nuevo me sudan las manos. Seguiré el ejemplo de mi buen amigo Juan Jose y llevaré un par de Xanax para el viaje (que dices Cuber...) que según él, cortan la ansiedad como cuchillo caliente a la mantequilla. Pero me estoy yendo del relato largo y aburrido que estoy prosiguiente a contarme. No se si era el chuchaqui (resaca) de 6 días de no dormir o de las litronas de cerveza, pero tuve pasé en hora y media por el más diverso cocktail de emociones concernientes a la muerte, la locura, hasta que llegué a aceptar el hecho de que el avión se iba a caer y yo me iba a morir donde alaridos de locura en el proceso.
Ahora, como Renton en Trainspotting, me he decidido por cambiar el guión por algún tiempito y darme por una vida relativamente sana. No puedo afirmar que esté más cuerdo. Años de darle palo a la cabeza con tanto cuestionamiento, ira, odio, envidia, tristeza y cuestiones filosóficas no serán en vano. Ciertamente me siento más en control de lo hago, digo, siento y odio. Me estoy volviendo viejo...creo. Ya van a ver cuando tengan 25 años...........ahí me contarán para darle nombre a esto.
viernes, septiembre 08, 2006
Ayer me dijeron que me estoy volviendo viejo por no querer tomarme un trago. Por un momento realmente me puse a pensar en que "sí, tal vez me estoy volviendo viejo", toda esa rebeldía de cuando una era "más joven" y uno solo por irse contra el sistema establecido (en este caso el sistema de normas del hogar) se mete la borrachera de la vida en un día entre semana. Luego me bajé de la nube y me dí cuenta quien era la persona que me recriminaba sobre mi supuesta vejez. Una amiga enajenada en alcohol (no en cantidad, sino que ya se pega dos vinos y esta hecha mierda), psicóloga, pseudo artísta, de esas que cree que hasta en el sonido de un pedo existe una cuestión filosófica. De esas que utiliza mucho eso de que le fluye y blablabla, y oculta toda su fragilidad e ignorancia tras una retórica metafísica. Abre un paréntesis aca para preguntar lo siguente: por qué los psicológos siempre son los más perturbados? (sin animo de ofender Cuber, pero es verdad).
Bueno, a la final el comentario de trascendental se me convirtió en berborrea de chumada así que no hizo daño a mi ego.
Fue toda una experiencia la noche de ayer. Desde que he decidido dejar de beber en exceso, hacer deporte, comer sano y todo eso que hacemos los viejos, como que las cosas se me han hecho un poco más claras, o simplemente sea que me he vuelto más objetivo ya que he dejado de tener el velo subjetivo del alcohol encima mio cuando interactuo por las noches en sociedad.
Me encontré en total actividad cultural, cosa que no suelo hacer ni de noche ni en con el círculo artístico de por aca.
De una exposición (me guardo mis comentarios sobre las obras) en la que lo que menos se hacía era ver las exposiciones y lo que más se hacía era tomar vino y hablar de todo menos de arte, terminé en un conciertazo de jazz en el que la banda hizo un cover jazzero de Orion de Metallica y de Raining Blood de Slayer. La música, top notch, la gente, una payasada. No se por qué, a pesar de que no tengo nada contra las drogas y la gente que las usa, siempre me jode cuando la gente utiliza la referencia del uso de drogas como si fuera una medalla. "Que bestia loco, me he jalado ya 3 gramos....jajaja...estoy hecho loco, loco, que loco, locazo", "enserio loco?!?!?, cruzate un chance de perica que yo también quiero", "nó, mejor vamos arriba a fumarnos un joint", "YO TENGO BASE SI QUIEREN!!!!" todos "QUE LOCO!!!!!!!!". Entre este tugurio de pendejos sintiéndose la última piña de Milagro yo me quedaba himnotizado con una colombiana (??) con un par de tetas que da ganas de ir a felicitarle al cirujano. La pobre, niña bien, vestida al último grito se bebía la cerveza de forma sospechosa mientras le quedaba viendo a su novio para irse de este lugar. La banda tocaba, pero la mayor parte de la gente conversaba tan alto que ni se le oia, sin embargo, todos de lo que conversaban es de cuan bestial era la banda que tocaba.
Si, puede que más que viejo me esté volviendo amargado, esa es una posibilidad. No por nada me decían "grocella" mis amigos en el Colegio. No era el ser humano más alegre, siempre tuve un cierto sentido del humor un poco ácido, pero en esa época si sonreía se me rompía la mandíbula del esfuerzo.
Sin embargo, ciertamente que me siento bien así. Luego de mi corto regreso a Salamanca y de probar de nuevo el estilo de vida salmantino lleno de alcoholes, estupidez, y hasta algunas incursiones inocentes en el vandalismo, llegué a cuestionar mi sanidad mental en el avión que me llevaba de regreso a Paris.
Creo que luego de ese viaje he desarrollado algún tipo de fobia a los aviones porque solo de pensar en que en algunos meses cruzaré el charco de nuevo me sudan las manos. Seguiré el ejemplo de mi buen amigo Juan Jose y llevaré un par de Xanax para el viaje (que dices Cuber...) que según él, cortan la ansiedad como cuchillo caliente a la mantequilla. Pero me estoy yendo del relato largo y aburrido que estoy prosiguiente a contarme. No se si era el chuchaqui (resaca) de 6 días de no dormir o de las litronas de cerveza, pero tuve pasé en hora y media por el más diverso cocktail de emociones concernientes a la muerte, la locura, hasta que llegué a aceptar el hecho de que el avión se iba a caer y yo me iba a morir donde alaridos de locura en el proceso.
Ahora, como Renton en Trainspotting, me he decidido por cambiar el guión por algún tiempito y darme por una vida relativamente sana. No puedo afirmar que esté más cuerdo. Años de darle palo a la cabeza con tanto cuestionamiento, ira, odio, envidia, tristeza y cuestiones filosóficas no serán en vano. Ciertamente me siento más en control de lo hago, digo, siento y odio. Me estoy volviendo viejo...creo. Ya van a ver cuando tengan 25 años...........ahí me contarán para darle nombre a esto.
