miércoles, diciembre 13, 2006

Aqui no hay relacion, aqui hay felacion

Las relaciones apestan, punto final. Mis experiencias con las relaciones sentimentales han sido entre lo bueno y lo desastroso. Creo que no he tenido una relación estable desde hace unos 4 años, pero luego me pongo a pensar que tal vez yo trato de convencerme de que realmente esa fue una relación estable cuando no lo fue, todo para sentirme un poco menos idiota o menos inútil. He intentado tener una que otra relación, más que nada he intentado iniciar alguna, pero la verdad es que las relaciones me han llegado a repeler. Puede que me haya acostumbrado a la mentalidad europea de hacer las cosas, en que uno se pone de acuerdo en que un culeo es un culeo y nada más que un culeo, y que luego, naturalmente, uno puede ver que pasa, luego de culear e intimar varias veces más, claro está. Acá todo se basa en la mentira y el engaño. Mentiras y engaños para entrar en la “zona de oportunidad”, esto es, la zona en que uno se mete cuando quiere culear y/o ver si puede haber una relación, evitando a como si fuera la peste que a uno no le metan en la “zona de amigos”. Por eso, miente y engaña a diestra y siniestra, todo vale con tal de parecer medianamente “potable”. La zona de amigos es como un mal lounge. La música es mala, los tragos son aguachentos y mal mezclados, puro pipi, ni una mujer a millas de distancia, es un mal barrio, no peligroso pero bastante gris y feo, y sobre todo, se sabe que a uno le toca quedarse ahí y punto. Solo los temerarios y hábiles se arriesgan a intentar salir de ahí. Muchas veces viene a la mente eso del “bueno, algo es algo” y luego el típico engaño del “voy a salir de aquí” pero que nunca se lleva a cabo, solo es una mentira que uno se dice a si mismo para apaciguar el saber que uno carece de la habilidad y por lo tanto ahora se encuentra en la tan temida “zona de amigos”. Luego, uno miente y engaña para ir paso a paso del beso a la lengua, de la lengua al cuello y así. Culo, teta, mano dentro del pantalón pero encima del calzón y luego mano dentro del pantalón y debajo del calzón. Luego de triunfar en estos simples pero complicados pasos uno mentirá y engañará por poder hacer el reemplazo de la mano por la boca. Ya en este punto la cosa es cuesta abajo, sin embargo, uno mentira y engañará por el simple punto de decir mentiras y engaños. Vale aclarar que no estoy hablando de grandes mentiras y cosas atroces. Sino, simples y pequeñas mentiras. Tal cual como decirle a alguien que se ve bien cuando realmente se ve mal. Lo que se suelen llamar “white lies”. Ya cuando uno se mete en toda esa maquinaria de la mentira y el engaño ya es imposible salir, así que uno pasará mintiendo y engañando. En una relación fundada en la mentira y el engaño basta una sola verdad para demolerla. Pero me estoy adelantando. Luego del primer tire tocará seguir mintiendo y engañando porque luego de el acto siempre se tiene dos opciones. “Le llamo para ver que pasa” (traducción: le llamo para ver si la tiro de nuevo porque estuvo rico) o “Ni vergas le llamo”. Si se acepta la primera, la maquinaria de mentiras se volverá medianamente más controlada, ya que una vez que se consigue lo que se busca es más sencillo volver a conseguirlo, por lo que por un lado la presión es menor. Pero por otro, se siente como peligrosamente se va acercando eso del “compromiso”, y con ello todos los incómodos apoditos, “Gooooordo, Mi Amoooooor, Mi Vida, Mi Cielo, etc”. Así que muchas veces se mentira y engañará para hacerle menos inmediato al noviazgo. Sin embargo, veo que esta última tendencia esta en decadencia entre la gente joven y prefieren saltar al abismo de las relaciones poco estructuradas, también conocidas como desastres a punto de suceder. La segunda opción es la opción del escape. Mentir como que no hay mañana para huir como cobarde de la chica. No hay mucho que explicar, simplemente es como la vieja filosofía del hit and run. Desde hace un buen tiempo decidí que estoy harto de tanta mentira, engaño y manipulación, más que nada porque es un puto stress estar dándole seguimiento a las mentiras y las personas a quien uno las cuenta y todo eso. Por cada mentira dicha uno luego tiene que inventarse otras dos, y otras dos y otras dos y otras dos. Sería más o menos sencillo el proceso si solo fuera una persona a la que se le miente, pero en el día a día del ser humano somos una fábrica de mentiras. Siempre las estamos contando, siempre las estamos maquinando, especialmente cuando se trata de relaciones sociales que uno quiere que lleguen a la intimidad. Todo es mentira en un bar o en una discoteca. Todos pretendemos presentarnos tal como quisiéramos ser, seguros, alegres, despreocupados y desinhibidos. Ahí es donde entran a escena el alcohol y las drogas. Nada más que clavos que nos meten más en nuestras armaduras y en nuestro personaje social de la noche. Pero bueno, en mi caso me harté hasta el asco de estar metido en este mundillo de tanta mentira y de imagen y de tanta mierda. Pretendí salir siendo honesto a un mundo hipócrita en que todos se miente y todos mienten. No ha sido fácil, inicialmente porque siempre la gente oye una cosa completamente totalmente distinta a la que uno dice. Por ejemplo, uno puede intentar a como dé lugar ponerle las cartas sobre la mesa a una mujer, pero ella siempre se hará un plan b en la cabeza que se va completamente en contra de lo que uno le dijo en primer lugar. A pesar de que dice estar de acuerdo en que uno no tiene ganas de estar metido en una relación, al asentir ella lo que realmente esta diciendo es “yo te voy a convencer que valgo la pena y te voy a cambiar esa manera de pensar sobre las relaciones”, y en ese momento es cuando uno está metido en un gran lío. Vale recordar que las mujeres no son una especie que están actuando en solitario, siempre hay un ejercito secreto de amigas, amigos, ex novios, parientes, hermanos, primos, tíos, lo que sea inmiscuidos en el plan maestro. Claro está que es un seguro sacar en medio del gran mierdero que se armará, y que es prácticamente asegurado, que uno fue honesto y puso las cosas claras. Sin embargo, siempre habrá ese argumento de que “uno se portó de una manera que le dio a la otra persona a entender otra cosa”, y se va todo a la verga, porque no hay forma humana de hacer que las cosas se vuelquen al lado de uno. Obviamente que esto está escrito desde el punto de vista de tipo de 25 años, pero puedo asegurar que esta también les pasa a las mujeres, porque acá, en esta ciudad, abundan los nenazos con el pelito bien peinado que se topan con alguna player del carajo que les hace ver luces. A pesar de esta realidad, en esta guerra las mujeres siempre tienen la delantera. Un ejemplo, si ustedes le ven a un tipo y una tipa en un bar hablando y ella está llorando que es lo primero que van a pensar “pobrecita, que le habrá hecho este hijo de puta”, o no. Me ha pasado. Y en ese caso yo no le hice llorar, ella lloró por querer ganar una guerra anunciada mediante el tan famoso “bombardeo emocional”. Lo único que me acuerdo fueron todas esas miradas amenazantes de hombres y de mujeres, viéndome con cara de “cabrón de mierda”. Ciertamente que la filosofía del aquí no hay relación, aquí hay felación es de lo más peligrosa porque a la gente ciertamente es que no le gusta que le digan la verdad. Siempre quieren que les incluyan una mentirita por ahí. Y a pesar que acá uno diga la verdad siempre será tomada como mentira, porque las mentiras y el engaño son la nueva verdad. Es más, se le mira de forma sospechosa a quien dice ser honesto y dice las cosas como son. Siempre existe ese nivel de sospecha. Yo lo tengo, yo en el mejor de los casos confío en alguien en un 70%, si se lo ha ganado hasta un 80% pero tal vez sea solo yo y mi paranoia que no me permiten confiar, o que tengo el escudo protector lo tengo muy metido, o tal vez puede ser que sea el hipócrita, mentiroso más descarado que hay y todo esto que escribí no es más que una más de mis mentiras.

2 Comments:

Blogger sebastianDell said...

¿Mentalidad europea de hacer las
cosas?

¿Qué "mentalidad europea" (de hacer las cosas?

¿Me lo explique?

6:47 a. m.  
Blogger Gabriel Crespo said...

muy bueno PK. Que prime la sinceridad, yo soy partidario del real visceralismo, de las palabras impolutas, trasnparentes, precisas como agujas de acupuntura.
Si no hay relación y se quiere felación, en esos términos es como se debe zanjar el argumento. Libre albedrio y autonomía de la voluntad. No debe haber vicios en el consentimiento para que la aceptación sea clara y contundente, teniendo una completa comprensión de la oferta.
Oda al positivismo jurídico my friend.

Gabriel

PD: CUadno visitas por estos rumbos?

3:48 a. m.  

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